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My Own Bubble

No.-08-from-the-series-De-Selfing-2014

He escrito muchos post donde hablo de como me siento desde que terminé mi última relación, no por voluntad propia, sino por la decisión de quien era mi pareja.

He dicho que llevo mucho tiempo sintiéndome como una ratoncita, capaz únicamente de asomarse desde su escondite, ver si hay algo al exterior y en cualquier momento que algo le atemorice, volver a su madriguera.

Una ratoncita que ve con miedo total absolutamente cualquier peligro que la vida represente, y es que, realmente, vivir es un diario peligro. Vivir es ir en el borde todo el tiempo.

Pero si no te arriesgas a vivir, la vida no se va a detener por ti, el tiempo no va a dejar de pasar y simplemente te va a llegar la muerte, hayas hecho algo grande o no. Y casi siempre, para lograr algo grande, hay también que arriesgar algo de igual medida.

Pues bien, yo llevo mucho tiempo en mi ratonera, escondida del mundo exterior, pero enfrentándome a uno igual de misterioso, me refiero a mi mundo interior.

Y es que si bien las experiencias de vida que más nos marcan suceden hacia afuera, no somos pocos los que nos damos cuenta que todo esto exterior es un reflejo de como nos sentimos o quienes somos internamente.

¿De que sirve salir al mundo armados con una espada si no tenemos una buena armadura?. La espada son esas armas que tenemos y que si sabemos como, podemos utilizar perfecto para surfear por la vida sin morir en el intento, pero; ni la mejor espada y habilidades del mundo nos puede salvar la existencia como una armadura. Y la armadura es justamente esa fuerza interna que tenemos que desarrollar.

¿Cómo empiezas a lograr lo que quieres si no sabes con precisión qué es ESO que quieres? ¿Cómo caminas por un camino que no sabes como recorrer, que no estás listo para recorrer?.

No se trata de encerrarte toda la vida, pero es real que dentro de nosotros guardamos un gran cofre de valiosos secretos que son la clave de nuestra esencia real, eso que proyectamos al mundo exterior.

 

Lo que quiero tratar aquí es lo interno… el como estoy tratando de crear una armadura lo suficientemente fuerte para resistir los embates a los que seguramente me voy a tener que enfrentar al tiempo de que trato que sea tan ligera y transparente que no se vuelva imprenetrable para las personas y experiencias que si busco dejar entrar.

Es complicado. Pero voy a seguir escribiendo e intentando que me comprendan.

Hace unos días me re-encontré con una persona que me sorprendió desde la primera vez que la conocí. Ella es actriz, aunque digamos, no muy famosa como Sofía Vergara, pero localmente y con cierto sector en mi país, si es bastante conocida.

El caso es que la primera vez que la vi sólo me pareció muy guapa y la verdad es que no la recordaba actuando. Aún así me acerqué a ella por que me pareció muy atractiva y pues quise saludarla, estar cerca de ella.

Mi gran sorpresa fue esa calidez que tenia con cada una de las personas que se le acercaban, era una confianza, una apertura difícil de no notar.

Por ejemplo, aquella vez nos tomamos una foto y ella me abrazó. Ustedes dirán, eso cualquier persona lo hace. Pero yo, con toda la seguridad del mundo, puedo decirles que no, no cualquiera te abraza sin conocerte y menos con ese cariño.

Entonces quedé muy impactada con esta chica, pero ya… pasó el tiempo y no la volví a ver en la tele ni supe más nada de ella. No me puse triste ni nada, pero esa sensación que me dejó fue algo que si conservé en mi mente.

Un tiempo después y para mi sorpresa, me la encuentro random en una marcha gay y literalmente, corrí a sus brazos. No tengo idea de en que exactamente pensaba, pero si sabía que esa repentina muestra de amor no venía de la nada. Sabía que ella me iba a recibir de igual manera, y estaba tan en lo cierto, que la chica en cuestión me pegó un abrazo de esos que toda la vida recordamos.

En un momento me hizo sentir tan feliz y tan completa. De verdad fue una segunda experiencia que tampoco olvidé.

Finalmente, como les contaba, hace unos días tuve la oportunidad de verla de nuevo. Esta vez más de cerca y con menos gente entre nosotras. Al principio fue complicado acercarme a ella, pero una vez que lo hice, no fue la excepción nuestro encuentro lleno de abrazos, besos y ese cariño y ternura tan grandes que solo ella me transmite.

Me encanta esta mujer, verla siempre es abrir una caja de sorpresas y no saber cuál te vas a llevar en esa ocasión. Esta vez me dejó un regalo muy grande, enorme e invaluable.

Lo que esta chica logró fue desarmarme por completo… lean otra vez completo el inicio de este escrito. Vean como metaforizo acerca de una espada y una armadura necesarias para salir al mundo. Y una vez que lo entiendan, una vez que estén de acuerdo conmigo; una vez que hayan sacado su espada y desempolvado su armadura para salir a la batalla, quítense todo. Queden como en un principio.

Queden si gustan como ese ratoncito afuera de la madriguera o como un bebé recién nacido, como más les guste. Piensen en ese estado primario de emociones que tenemos todos por naturaleza.

Así es como me sentí con ella.

Fue como decir: guey, ¿qué demonios hago encerrada cuando afuera hay cosas tan bellas?, ¿qué demonios intento cargando a cada rincón de mi vida con una espada y una armadura que lo único que hacen es aislarme el mundo exterior, en donde, si bien hay peligros, también hay un montón de cosas buenas, bellas y nuevas esperando a ser vividas?.

Y yo sé lo que viene, lo entiendo perfectamente. Se como van a rebatir esta idea. Si, lo sé, hay personas que simplemente nos obligan a ponernos esa armadura y estar siempre con la espada en lo alto. Lo sé. Hay muchísima gente afuera esperando para atacarnos. En cualquier sentido.

Hay gente esperando a vernos débiles y llegarnos por ahí. Hay personas que constantemente nos atacan y si, a veces tenemos que defendernos. Hay otros muchos que nos harán daño sin desearlo, sin tener conciencia de ello.

Si, así es la vida. No voy a negarlo.

Pero ¿hasta cuando nos vamos a poner armaduras y vamos a cargar espadas, ambos instrumentos tan pesados para vivir nuestra vida?.

Piensen en algo un poco gracioso y a la vez trágico: ¿cuántas armaduras te has puesto a lo largo de tu vida? ¿cuántas aún llevas puestas? ¿cuáles has llevado por tanto tiempo que ya ni recuerdas que llevas puestas? Simplemente sabes que nada pasa por ahi, nada entra, pero tampoco nada sale.

Ahora, ¿cuántas espadas has clavado tu? ¿cuáles te dejaron una victoria real y cuáles una efímera?.

Esto nos es un post motivacional, no estoy intentando cambiar a nadie. Simplemente trato de hacerme consciente de mi proceso, porque si, yo llevo mucho tiempo cargando con un montón de armaduras y clavando muchas espadas que nada me han dejado.

Y es verdad también que me han dado muchas estocadas, mucha gente me ha dañado, voluntaria e involuntariamente.

Y es que yo era una joven muy confiada. Recuerdo que iba por el mundo contándole mi vida a todo el que se me pusiera enfrente. Era muy alegre, no pensaba que existiera la maldad ni era consciente del daño que otro ser humano es capaz de ocasionarte.

Para mi mala suerte, hay personas que si, en efecto, son malas y quieren dañarte. PERO, también existen otro tanto (quizá la mayoría) que una vez que descubren que eres inofensivo, un buen aliado con un corazón noble, en ese momento de deshacen de cualquier cubierta y se abren contigo de la mejor manera. Una persona que te conoce bien será siempre incapaz de intentar hacerte daño. ¡¡¡Y eso es real!!! ¡¡¡Eso existe!!! Y no, esto no es un cuento de hadas.

Yo misma soy testigo de como funcionan estas cosas.
Ahora bien, volviendo un poco al asunto con esta chica, encontrarme con ella nuevamente me sirvió para 2 cosas muy importantes:

1. Volver a verla (claro, es preciosa, súper hermosa, un angel muy bello).

2. Recordar como se siente estar con alguien que va por la vida sin mayor armadura que esa capa invisible, pero segura, llamada AMOR.

Cualquier abrazo que Tan me ha dado o me vuelva a dar (espero que sean todavía muchos más), se sienten tan llenos de paz, es que es real cuando les digo que literalmente te deja atravesar su burbuja y te sientes completamente envuelta por su amor.

Que extraño es ¿no? Que una persona a quien apenas podría decirse que conozco, a quien no he visto más que un par de veces, sea capaz de transmitir sentimientos tan bellos y me haya dejado con esa experiencia tan sanadora.

Al tiempo que me encontraba con Tan, me re-encontré también con una de las personas que más herida me han dejado. Ella fue una espada que literalmente me atravesó de lado a lado y por todas las capas de mi vida (cuerpo, mente, alma). Para no hacerla larga, les diré que si, estoy hablando de aquella persona por quien me encerré todo este último año.

No es mala persona, no lo es. Pero… lleva puestas tantas armaduras y carga con tantas espadas, que además de no saber cual de todas sus armas va a usar contra ti y en que momento va a atacar, yo al menos ya no soy capaz de acercarme a ella y verla por debajo, como pienso (quizá recuerdo) que realmente es.

Siempre ella ha sido así. Yo aquí no estoy para juzgar a nadie, como diciendo que soy perfecta y no tengo inseguridades, pero al menos intento que estas no sean las que moldean mi vida.

Y hemos llegado a la clave de todo, aquí el meollo de este escrito: si lo piensan, la verdad es que la personas que más nos atacan, son quienes viven con más armaduras (algunas colocadas bajo llave).

Piénsenlo: esas personas que son siempre las primeras en sacar la espada ¿no son acaso quienes se sienten más descubiertos, en peligro, más intimidados de que seas tu quien ataque primero? ¿acaso no son esas personas las mismas que más armaduras cargan? ¿a las que es mucho más difícil llegarles?.

No importa, no podemos cambiar a nadie. Lo aceptamos como es o les dejamos.

PERO, lo importante de todo esto es que si podemos cambiar al ser más importante: a nosotros mismos.

Yo quiero ser como Tania. Quiero que la gente me recuerde por que abrazo rico, por que les hago sentir queridos y valorados, por que puedo darles un buen consejo cuando lo necesitan sin atacarlos o juzgarlos a cambio. Quiero llegar sin armaduras ni caparazones ni espadas. Quiero envolverme en una burbuja protectora de amor y protección divina, segura, pero incapaz de dañar a nadie. Y que cuando alguien se acerque con necesidad, ser capaz de envolverl@ junto conmigo.

Así era yo. Y si, a veces no me salió tan bien, pues resulta que de hecho, aún la gente sabiendo que soy inofensiva (en la mayoría de las ocasiones, tampoco digo que sea una perita en dulce) han sabido como atacarme.

Y si, eso me hizo comenzar a cargar con armaduras y demás cosas que no van conmigo.

Yo pienso que hay que viajar ligeros por el mundo, en todo sentido. Nunca sabes cuando vas a necesitar espacio libre, o poco peso, o un lugar reservado…

Ahora soy incapaz de atravesar el ancho muro que esta persona construyó entre ella y yo, y lo sé, es imposible que ella vuelva a verme como en un principio. Hay muchas cosas de por medio. Pero aún así, mis puertas siguen abiertas por si algún día ella reconoce que no es necesario enfrentarse a mi de esa manera y que de hecho, entre más logre abrirse conmigo, más recibirá a cambio.

Yo por mi parte, ahora que pasé un buen tiempo encerrada en mi caparazón y que, no les miento, me era muy necesario y me sirvió para muchas cosas, creo que estoy lista para salir y de una vez, dejar toda armadura y sobre todo, dejar cada espada que en su momento creí necesaria, para salir sólo envuelta con esa delgada burbuja que deje otra vez ver al mundo quien soy yo de verdad.

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Mixed signals

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Soy muy de creer en que la vida nos va dejando señales cuando tenemos un problema que no sabemos como resolver.

Alguna vez mi escritora favorita me habló de como, cuando llevaba su libro a que lo leyera una persona que lo pudiera publicar, todos los semáforos que encontró en el camino estaban en verde. Y al final, ese día ella logró acordar con la editorial que publicó su escrito por primera vez.

¿Esto les suena demasiado extraño? A mi no. De hecho, me parece absurdamente lógico. Y es que solemos estar tan ensimismados, tan profundamente perdidos en nuestros pequeños universos, que realmente olvidamos que sólo somos parte de uno mucho más grande e infinito.

Es decir, cuando pensamos en algo, en equis situación, estamos creando un tipo de energía que de una manera u otra afecta la totalidad del Universo, aunque no seamos consientes de ello.

Por eso, cuando me siento muy perdida, muy absorbida por mis problemas, al punto tal que ya no se como solucionarlos, simplemente los suelto ahí, en la infinidad del cosmos, esperando que a cambio, el cosmos traiga ese mismo problema en forma de señal o de solución.

Varias veces me he sentido algo desesperada, que de plano ya las situaciones me sobrepasan y es cuando, poniendo un poco de atención, alcanzo a notar que la vida intenta decirme “algo” a través de sutiles o a veces muy claras señales.

Por ejemplo, cuando seguía aferrada a vivir cerca de mi ex-novia, pero lejos de donde podía hacer algo con mi vida y de repente me empezaron a llover (así, literal, “llover”) ofertas de trabajo para regresarme a mi estado y yo simplemente las ignoraba.

De cierta manera, la vida estaba tratando de decirme “no seas bruta, tu ya no tienes nada que hacer aquí; regrésate, sigue con tu vida y con tu planes, que ella ya tiene los propios y no te incluyen”.

Pero uno a veces es necio. Se ciega absurdamente. Digo, ¿para que pedir señales si luego las vamos a ignorar?.

A partir de entonces me propuse ser más receptiva, estar más abierta a este tipo de señales y algo más: me atreví a pedirlas. A Dios, al Universo, al Cosmos, a Buda o como ustedes gusten llamarle.

El caso es que a veces, cuando me siento ya rebasada por los problemas; o mejor aún, cuando siento que YA le estoy dando muchas vueltas a un mismo asunto, así vaya comenzando, en ese momento cierro mis ojos y digo: dame una señal por favor.

No se a ciencia cierta si como tal han llegado, pero creo que a veces el gesto más ridículo puede estar encubriendo una buena señal.

Por ejemplo, hace poco que me empecé a sentir atraída por mi maestra de yoga, a quien a partir de hoy llamaremos Dalila.

Bueno, pues de repente me encontré a mi misma como elucubrando ahí un buen rato un plan para acercarme a ella más (claro, lejos de la clase) como hablarle, como invitarla a salir y lo más importante, si acaso debía o no hacerlo o simplemente debía dejarla pasar.

Pues en esas estaba cuando un día, al llegar al salón fue ella (si ella) y no yo, quien comenzó la plática. Así, casual y sin grandes intenciones, fue ella quien dio ese primer paso que yo tanto miedo tenía de dar.

¿Pensarían que esto es una señal? Yo no lo sé a ciencia cierta, pero quiero pensar que si. Quiero pensar que la vida te va dejando pequeños Froot Loops en el camino para llegar a donde debes (como Sully a Boo en Monsters Inc.), para que no te pierdas tan fácilmente. La vida va prendiendo esos miles de semáforos en verde, o en rojo o en amarillo, y nosotros tendríamos que ser capaces de interpretarlos. Cuando seguir, cuando ser precavidos o cuando sencillamente detenernos.

El punto es estar siempre atentos, siempre abiertos, con nuestra mente ligera de pensamientos y de basura, para que cuando llegue la señal, estemos receptivos y podamos seguir como es mejor para nosotros.

Llámenme loca si quieren, pero al día de hoy ya cuento con un buen número de señales que me hacen pensar que quizá, y digo sólo quizá, yo tampoco le sea indiferente a Dalila.

 

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¿Cómo era yo?

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Ya les he contado aquí las historia de como tuve que hacerme a la idea de que la persona que amaba me estaba dejando. Me abandonó y no hubo vuelta atrás.

Fue un proceso bastante complicado. Como que uno no piensa que puede llegar a sufrir tanto por una x o y situación hasta que te toca vivirla.

En el camino de superar este problema, me encontré con que todo este tiempo había estado perdida y de pronto ya no sabía ni lo que quería hacer con mi vida, ni lo que quería lograr. Perdí objetivos, sueños, perdí absolutamente todo…

Y aún con esto, no me sentía tan perdida. Pero el día que ya no tenía algo que realmente me importaba, algo que me había acompañado en toda mi vida, entonces si sentí miedo.

Me refiero a mi identidad. A mi manera de ser, ese humano que conocía. Y es que no me podía reconocer a mi misma. A veces, en ciertas situaciones, ya no sabía como actuar o como reaccionar.

Por ejemplo, las veces que iba al antro. Antes encajaba perfecto. Aunque fuera sola, de repente ya estaba con un grupo de personas y como si nos conociéramos de toda la vida. Es decir, olvidé como socializar, algo que antes me salía perfecto y sin ningún esfuerzo, ¿me explico?.

Fui olvidando como acercarme a la gente, como salir y divertirme, como conocer más personas, como ser agradable y que los demás quisieran estar conmigo. Porque además parecía que ya nadie se me quería acercar, que había perdido mi mojo y simplemente regresaba a mi casa y me decía ¿quién soy? ¿Qué está pasando conmigo? ¿Porqué la gente no quiere convivir conmigo? ¿Porqué siento que todo mundo habla a mis espaldas? ¿Cómo era yo?… ¿Porqué me hacía feliz esa música? ¿Porqué parecía que le caía bien a toda la gente? ¿Porqué ya no puedo sentirme contenta y en paz como lograba hacerlo antes? ¿en quién demonios me convertí?.

Me sentí pésimo por casi un año. No me reconocía en las lágrimas, en esa tristeza extrema que no podía sacar de mi cuerpo. Pasaba las noches enteras llorando, los días completos dándole vueltas a la misma situación. Cuando me dormía la soñaba y despertaba con una ansiedad tremenda, por que también en mis sueños ella me abandonaba y yo, de una y mil maneras, le preguntaba ¿porqué? y le pedía que se quedara. De una y mil maneras literal. La mente es muy astuta a la hora de recrear.

Me convertí en una persona llena de rencor, con un odio que evidentemente estaba destruyendo lo poco que había quedado de pie en mi ser.

Tenía que encontrar una manera de salir de eso y entonces recordé algo que siempre me había gustado, algo que me hacía feliz de una manera que nada más puede hacerlo, al punto tal que incluso llegué a pensar en abandonar mi carrera y dedicarme a esta actividad… me refiero a la yoga.

Entonces como pude, con toda la flojera, el desánimo, con todo el pesimismo, odio, rencor, tristeza y dolor que había dentro de mi, decidí regresar a practicar yoga.

Fue muy complicado al principio. Muchos días asistía casi que a la fuerza, más que por gusto, como lo hacía antes. Otras tantas, mientras estaba tratando de concentrarme y hacer bien las posturas, los recuerdos más absurdos me llegaban de la nada y me sentía tan mal que empezaba a llorar, esperando que nadie lo notara.

De alguna manera, la yoga me hizo enfrentarme a mi misma y a esos miedos, a ese odio, a todos mis recuerdos y dejar de evadirlos. Y es que ese espacio, ese tiempo que te dedicas a ti misma, a escucharte, a reconocerte, a superarte… Ese silencio que te acompaña durante la práctica, esa falta de ruido mental es la que te lleva a conectar con tus más profundos sentimientos y fue allí donde yo encontré, en un pequeño rincón, el espacio idóneo para el perdón.

Tenía que perdonarla a ella, aceptar que se había ido, hecho su vida y que no iba a regresar. Tenía que perdonarme a mi misma (sobre todo esto) y aceptar el hecho de que mi vida había cambiado, que ahora estaba sin pareja nuevamente y que probablemente nada tenía que ver conmigo que ella hubiera decidido irse. Tenía que hallar una razón lo suficientemente egoísta (en el sentido positivo de esta palabra) para dejar de sentirme inútil, sin valía, para dejar de sentirme “la abandonada”, la pequeña ratoncita detrás de un árbol esperando para salir a hurtadillas y volver a esconderse.

Todo esto lo fui logrando poco a poco. Primero que nada, no huyendo de estos sentimientos negativos que me estaban aislando. Lidiar con mis demonios, de frente, sin barreras, sin pretextos. Lo hice.

Segundo, tenía que reconectarme con mi ser primario, volver a encontrar un propósito lo suficientemente grande como para levantarme de mi cama todos los días. Y aquí fue complicado, pues es más fácil aferrarte a que ese propósito sea una persona o un fantasma, que ser tu mismo y tu razón de estar viva. Pero también lo logré.

En fin, podría explicarles aquí paso a paso como mientras me volvía más capaz de hacer una u otra postura, mi vida fue cambiando.

Lo importante es que ya ahora puedo decir que estoy en buen camino… Me siento más feliz cada día, más relajada, más en paz y enfocada en mis sueños. Retomé algunas metas que había abandonado, pero que eran mías y sólo mías, metas que no compartía con nadie y por tanto, nadie podía quitármelas.

Volvía, junto con la yoga, a meditar y de esta manera, me volví hacía lo espiritual de una forma positiva.

Ya estoy recordando como sentirme feliz, porque realmente me siento así la mayor parte del tiempo. Ya recuerdo por que hay ciertas canciones que me ponen de buenas, y es porque, de hecho, tal cual, amo esa música y no hay manera de que al escucharla no me sienta contenta.

Ya recuerdo como es socializar, porque la gente empieza a acercarse a nuevamente a mi en busca de un consejo, o simplemente por que les agrada mi compañía y quieren platicar conmigo, saber de mi.

Hay algo hermoso en mi ser que había olvidado, que había perdido yo solita por pensar que no valía la pena, que era una persona horrible, por que (en sus propias palabras) yo “no era tan buena como pensaba”.

Y de hecho si. Tuve que demostrarme a mi que tan buena podía ser y que tan agradable y tan altruista podía ser, por que yo sabía que así habido sido siempre.

Y si, así soy yo. Me gusta dar sin esperar nada a cambio, aunque si lo pienso, en realidad, cuando a mi me gusta dar algo, sea un detalle insignificante o lo que sea, es simplemente por que esa persona a quien se lo doy, ya me da algo a cambio. Quizá sin ella saberlo o notarlo. Pero aprendí a valorar hasta la presencia de las personas. Hasta sus mínimas palabras. Sobre todo, aprendí a valorar lo que cada ser aporta a tu vida.

Y ya hablando de ese tema, creo que no puedo terminar este post sin hablar de la persona a quien más identifico como mi guía en todo este camino. Me refiero a mi maestra de yoga. Y si, en un principio me sentí muy atraída a ella únicamente por su físico (es guapísima) pero después, ahora que he tenido la oportunidad de conocerla un poco más, me doy cuenta que es muy tierna, simpática, amable, es una belleza de persona.

No se si la estoy idealizando, pero si se que lo que veo en ella me agrada y mucho. Me hace sentir en mi centro, alejada de todo lo que me daña. Desde luego, la admiro y algún día me gustaría llegar a ser como ella, siendo capaz de hacer todas esas posturas con el mínimo esfuerzo, siendo capaz de darle a las personas a mi alrededor un “algo” capaz de cambiar sus vidas.

Ya recordé como era yo… y aunque hay muchas cosas de mi que quiero cambiar, también hay muchísimas que extrañaba y ya recuerdo porque…

Ya recordé como me hacía sentir esa canción, y es exactamente igual que como me hace sentir ella cuando está cerca de mi: feliz, completa, en paz y con equilibrio.

Y es porque dentro de mi habita una mujer sensible, de buenos sentimientos. Es porque podré ser una bruja, pero también soy un hada. Y es porque puedo encontrarle lo bueno hasta lo más malo y dar de mi el 100% en cada cosa que hago. Es porque me gusta dar sin esperar nada a cambio, porque lo que tengo es demasiado y sentirme agradecida por ello es algo que es muy de mi.

Es porque nunca he dejado de ser una escritora, ni de hacer música; es porque nada logra que abandone mi sueños y puedo levantarme una y otra vez y es porque, después de todo esto, después de haberme perdido en el más oscuro de los laberintos, volví a hallar la luz, una muy brillante, una que nunca se apaga, esa es la luz que me hace ser yo.

 

 

 

 

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No me gustan las chicas…

Pero hace un tiempo te comencé a notar.

De entre las miles de personas que veo cada día, de momento me pareciste peculiar.

Será que llevo mucho tiempo sin tener novio o que realmente nunca tuve suerte con los hombres, pero justo ahora no dejo de pensar en ti.

Me pareces increíblemente femenina y eso sin duda hace ruido en mi corazón. Corazón que lleva tanto tiempo dormido, dominado de nacimiento, guiado por voces ajenas.

Hoy parece que escucho la propia… repitiendo tu nombre una y otra vez.

Tal como la primera vez que te escuché hablar: tu voz delicada, tu sonrisa sincera, ese perfume que se impregnó hasta mi respiración y cada vez que lo recuerdo, recuerdo el oleaje en tu cabello largo, las curvas en tu cuerpo, el tono de tu piel.

No me gustan las chicas… pero tu me pareces tremendamente atractiva.

Te veo ahí a lo lejos como escondiéndote no se de quién, no se de que. Y es que en tu rostro se dibuja una cierta inocencia que jamás hubiera notado en nadie más. Y no puedo dejar de mirarte.

Entre uno y otro obstáculo renaces, entre uno y otro humano, tu brillas. Me atraes, me atrapas y de repente me hablas.

Pareces tímida pero a la vez segura. Hablas bajito pero a la vez me dices muchas cosas. Te ríes, te agarras la mano izquierda con la derecha, pareces tímida y a la vez segura de lo que haces…. Tanto que no puedo hacer más que pensar que quizá también tu piensas en mi.

Que esas tantas veces que nuestras miradas se han cruzado no ha sido coincidencia, que el hecho de que me hablas a mi y no a cualquiera otra, no es por una razón insignificante.

No estoy segura de nada, ni siquiera se si volveré a verte o volverás a hablarme, si regresarás aquí o te irás lejos.

Pero… ¿porqué siquiera pienso en eso? Me desconozco a mi misma, no se quien soy. Y yo creo que hoy más que otros días, más que toda mi entera vida, empiezo a reconocer algo dentro de mi que me pertenece más que toda mi existencia…

Esta tarde te apareciste frente a mi e intercambiamos unas cuantas palabras. Fue todo muy confuso. No estoy segura de que pasó, pero creo que me invitaste a salir y yo sólo acerté a decirte no gracias… no me gustan las chicas.

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Antes que siempre

tumblr_nq6ureN0pc1rtehvwo1_500 Como te fuiste desvaneciendo de mi mente… Primero una brillante estrella, ahora un difuso punto en medio de la nada.

Y pensar que te entregué mi vida. Tal cual fuiste la dueña de cada uno de mis actos, cada uno de mis pensamientos y de prácticamente cada palabra que atravesó mi confundido cerebro. Una imagen por la mañana, un suspiro por la noche. Un latido esperanzado, una sonrisa perpetua.

Estuviste aquí, circulando por mis venas, adueñándote de mis respiraciones. Te medité, te dibujé, te convertí en mi esencia y simplemente un día te eliminé de mi sistema entero.

¿A dónde fueron a parar las palabras que no te dije, los besos que no te di, las miradas que no te dediqué?

Pequeños cuadros de papel escarlata giran a mi alrededor, es una fiesta que no alcanzo a comprender… Aún puedo ver el brillo que te rodea en cada reflejo, en cada encuentro con el sol. Dentro de mí aún cabe espacio para la duda, aún me ronda la pregunta y hoy he decidido volver a hacerla… ¿Y si me das una oportunidad antes de apagar la luz de tu vela?

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Searching for balance

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Conocí a esta chica por el mes de septiembre del año pasado y se me hizo increíblemente atractiva. No se en realidad que fue, pero sigo pensando que fueron sus ojos, o su mirada, o un conjunto de ambas cosas. Como quieran llamarlo.

No es que me haya mirado de alguna manera especial, es sólo que la forma en que delineó sus ojos lo que llamó mi atención. Incluso yo que no soy ninguna especialista del maquillaje, se reconocer cuando alguien lo hace con maestría.

Así que sin más (entonces no me pareció que me gustara, sino jamás hubiera podido hacerlo) le pregunté si ella misma lo había hecho, o usaba una de esas plantillas que se ocupan ahora para delinear la parte superior del ojo. Me dijo que siempre había podido hacerlo, que era fácil para ella. Entonces me pareció muy encantadora.

Ese día que la encontré había ido a comprar un regalo para la que entonces era mi novia, quien, yo con aun un poco de esperanza, intentaba aún retener a mi lado.

Y entonces vienen a mi mente ideas contradictorias. Pienso que el destino, Dios, el Universo o como quieran llamar a esa fuerza intangible, a veces pone las cosas frente a nosotros para que demos pasos difíciles con mayor sencillez.

Creo que no hace falta que explique demasiado este punto, ya contada mi historia anterior, pero aun así comentaré un poco más esta idea para seguir con el post.

Por un lado, mi vida como la conocía estaba cayendo a pedazos sin que pudiera yo hacer mucho. Es decir, mi novia de casi dos años había tomado la decisión de irse lejos y por más que yo rogué y le pedí que se quedara conmigo, sabía en el fondo que la decisión ya estaba hecha y no había vuelta atrás.

Al mismo tiempo que todo eso rondaba en mi cabeza, la conocí a ella, a Corina.

¿Cómo llamarían ustedes a eso? ¿Casualidad? ¿Destino? ¿Buena suerte? ¿Terapia de shock?…

Lo único que se, es que para mi ella fue un punto luminoso al final del oscuro y truculento túnel que estaba yo por atravesar.

Al día de hoy las cosas han cambiado mucho desde aquél septiembre (Wake me up when september ends). El día de mi cumpleaños, en octubre, fue la última vez que vi a mi entonces novia. Desde entonces hablamos un par de veces hasta que pensé que ya no era buena idea hacerlo porque cada ve pelábamos más y más. Yo ya no me sentía cómoda ni mucho menos feliz con la situación, dado que desde el principio que yo me enteré de todo esto, supe que no iba a ser fácil para mi, supe que sería una situación que me rebasaría por mucho.

Así pues, por otra parte, hablando de Corina, decidí que si lo que quería era acercarme a ella tendría que quitarme de miedos absurdos y hacer las cosas de manera muy diferente a como siempre las había hecho.

Como verán, se me juntó el planchado con el lavado, o dicho de otra manera, por una parte tenía que resolver el issue de mi vida cambiando radicalmente y todo lo que una ruptura no deseada trae y por otro lado, dentro de mi nacía una cierta esperanza, ese sentimiento que tienes cuando alguien comienza a llamar tu atención.

Y entonces pienso en el mar, en la orilla, en las olas: ese momento en que agua y arena se revuelcan con tal fuerza que a la vista parece que son uno mismo, pero siempre sabemos que no es así, sabemos que son dos elementos separados y por mucho que se revuelvan, jamás serán uno mismo. O el agua y el aceite. O el yin y el yang. Creo que esa es la mejor metáfora.

Ying-Yang1

En algún momento lo “oscuro” se combinó con lo “claro” en mi vida de tal manera que parecía que todo era lo mismo, pero siempre supe que pese a todo lo luminoso no podría ser completamente cubierto por lo oscuro y viceversa.

A pesar de todo este “salvaje oleaje” que sucedía dentro de mi, siempre supe que las cosas se iban a calmar y que si quería hacer las cosas bien con Corina, debía esperar a que la tormenta pasara.

Pero de momento perdí la claridad y como no sabía como acercarme a esta chica, se me hizo fácil un día, sin más ni más, sin antecedentes, darle una de mis tarjetas de presentación con mi Instragram escrito y decirle que cuando quisiera me siguiera.

Ese día nunca llegó y creo que sólo di un paso en falso por querer adelantar las situaciones cuando aun no era el momento. Y estaba plenamente consciente de ello, yo misma sabía que eso no iba a progresar, no había como. Y aunque quizá de momento me deprimí un poco, entendí perfecto que esto no era un “no” si no un “todavía no”.

El tiempo siguió pasando y un día dije: Bueno ¿qué puedo perder si intento hablarle? No creo que sea tan malo. Y me convencí de ello, me lo dije por semanas. Me infundí a mi misma tanta certeza de que era una buena idea, que el miedo se desvaneció.

¿Por qué le tenemos tanto miedo al rechazo? Somos humanos, claro está, quisiéramos que todos (y más las personas que nos gustan) nos aceptaran y quisieran a la primera, sin problemas. Pero no todo es así de sencillo, ni tampoco es tan complicado.

Así pues, un buen día me armé de valor y le hablé.

¿Quieren saber como me fue o ya lo intuyen? Pues me fue excelente… Corina resultó ser una chica súper agradable y linda. Durante el poco tiempo que pude hablar con ella (o quizá no tan poco, como unos 15-20 minutos), se comportó de lo mejor y entonces mi miedo se quedó quien sabe donde. Me sentía tan feliz como hacía mucho no lo hacía.

Dar ese paso no fue tan difícil, pero lo complicado fue no querer tapar el sol con un dedo. Por muy bella y perfecta que Corina me parezca, ella no es “el clavo que sacará al clavo anterior”. Si realmente quería acercarme a ella, tenía muy claro que tenía que ser de cero, tenía que dejar mis ideas pre-concebidas atrás.

Y es que mientras hablaba con ella y podía mirarla a los ojos, percibí esa sinceridad, esa transparencia y la ternura de un alma sin dobles caras, sin intenciones ocultas y ese hecho fue algo que tocó mi espíritu a un nivel mucho más alto. Como si sus miradas fueran de agua y pudieran atravesar y circular a través de mi cuerpo, sentí com una parte de ella se fundía conmigo y aliviaba la sed, la tristeza y la falta de fe que habitaba en mi corazón.

No estoy hablando metafóricamente, realmente puedo decir el día de hoy que si alguien ha influido en mi proceso de sanación, ese alguien es Corina, aun ella no lo sepa.

A pesar de todo esto bueno, mi ex novia dejó una profunda herida que se que no sólo con salir con otra bella mujer se va a curar, se que esto es algo que tengo que trabajar de la misma manera, es decir, con la misma profundidad y paciencia con la que he tratado a Corina. Todo en la vida son reflejos: lo que hay dentro de nosotros (mente, alma, corazón y espíritu) es lo mismo que hay hacía afuera.

Si en nuestro interior hay caos, a nuestro alrededor hay caos. Si hay paz, habrá paz. Si existe amor propio, habrá amor de lo demás. Lo más importante, si encontramos el equilibrio, veremos el mundo equilibrado y vibrando a la altura de nuestra alma.

¿Qué hay dentro de mi tan bello que hizo poner mi atención en Corina y en ninguna chica más? Supongo que es algo realmente grande, pero que aún no brilla con todo el poder y fuerza con que estoy segura lo puede hacer.

Estoy en la búsqueda de mi misma, en ese proceso de equilibrar todo lo que soy y lo que fui sin perder de vista quien quiero ser.

¿Ha sido difícil? Mucho. No se imaginan cuanto. Podría decir que de un momento a otro perdí todo lo que sentía seguro y sentirse seguro en esta vida equivale a saberse vivo y encontrar el equilibrio. Así que no soy la única, todo mundo estamos buscando esa seguridad constantemente, con persistencia y anhelo. No se me puede culpar de haber pasado por esta etapa con todo el dolor y desesperanza del universo.

Pero es verdad: después de la tormenta siempre viene la calma, al final del arco iris hay un cazo de oro. Y siempre está ahí, esperando por nosotros.

Aun a veces todavía me siento tan mal que lloro sin sentido y vuelvo a revolcarme en los recuerdos, y me pongo dramática y me digo que nunca más volveré a ser feliz como lo fui ni voy a encontrar a una mejor mujer de lo que mi ex novia lo fue.

Pero regresa a mi la calma, me vuelve la cordura y me digo una y mil veces que no quiero volver a tocar esos terrenos. Respiro profundamente y el día va mejor.

He trabajado en mi misma. Se que aún falta muchísimo… si digo que voy a la mitad del camino quizá exageraría. Pero estos pequeños momentos en los que la existencia me ha iluminado con su luz, he descubierto que soy mucho más fuerte de lo que creí, mucho más valiente de lo que jamás imaginé.

Dice mi guía espiritual que absolutamente todas las pruebas que pasamos a lo largo de nuestra vida las elegimos consciente o inconscientemente. Entender esto es sumamente importante para mi, pues por algo yo misma me puse una prueba tan enorme, y es porque se y siempre he sabido que soy capaz de llegar a algo mejor, de pulirme hasta donde sea necesario.

La tormenta está pasando, el yin y yang de mi vida se están separando y pronto podré ver la luz al otro lado, esperando, claro está, llegar a ser un alma tan pura, transparente y libre de rencores que al acercarme otra vez a Corina, ella vea la misma luz en mi mirada que ahora yo veo en la de ella.

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La tercera es la vencida

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Algún día lo dije de broma, para joder a alguien, pero por alguna razón lo pensé en la frase siguiente: ‘la tercera es la vencida’.

Ustedes dirán ¿la tercera qué? Bueno, este dicho es algo súper común, de conocimiento popular ¿quién no ha escuchado esta frase? Aplica a un montón de cosas, pero ¿también a las parejas?.

Hace ya mucho tiempo superé la idea de que pasaría el resto de mi vida con mi primera pareja, una novia que estuvo a mi lado por más de 5 años.

Después tuve otra pareja que me duró más o menos dos años y con quien también llegó a cruzar por mi mente esa idea de ‘eternidad’… Por lo menos pensé que estaríamos juntas más tiempo que eso.

No se, no entiendo, ¿de dónde viene nuestra idea de que las relaciones tienen que durar mucho tiempo? ¿Es una característica meramente femenina?¿Está en nuestros genes? ¿Soy sólo yo o todo el género sufre del mismo mal?

Y digo mal porque, neta, pensar así no me ha dejado nada bueno, no me ha llevado a nada más que dos comportamientos seguros:

  1. Prolongar relaciones que ya no me hacen feliz, creando así situaciones tóxicas y de co-dependencia.
  2. Sentirme inmensamente triste y frustrada porque algo que yo esperaba durara una equis cantidad de años, no fue así.
 Creo que cuando nos suceden cosas de este tipo es cuando entendemos que el tiempo es algo muy relativo, por lo cual no debemos estar aferrad@s a un futuro, sino vivir el presente con plena conciencia de que todo absolutamente todo, tiene un cierto periodo de vida y por tanto, tarde o temprano terminará.

No se trata de ser pesimistas, digo, que padre seria vivir una relación de décadas con alguien a quien amas (que tampoco es algo que vea imposible), pero para lograr eso tenemos que estar consientes de al menos alguno de estos puntos:

  • La otra persona está en el mismo canal y por el mismo objetivo. Es fácil, nuestra pareja quiere también una relación seria y duradera.
  • Una relación de este tipo requiere trabajo día a día. Lo cual no suele ser sencillo. Entender que el mañana depende del hoy a veces cuesta demasiado.
  • Nada nos pertenece. Mucho menos la vida de otro ser humano. No debemos dar por hecho que porque el día de hoy el o ella están con nosotros, vayan mañana a amanecer deseando lo mismo.

Somos seres muy complejos, con emociones, pensamientos y sentimientos muy variables.

Yo me veo a mi misma a través del tiempo y sigo deseando lo mismo: una relación seria que de para varios años (no digo toda la vida, pero si que sea una inversión de largo plazo que retribuya lo mismo que invierto). Me parece raro imaginarme teniendo una relación de un rato, de una noche, de a ver que pasa. Me parece un tipo de “pérdida de tiempo”.

Quizá sea hora de actualizar mi software, sacar de una vez esas ideas que han sido las mismas que me han obstruido un camino más libre, pero, si he de ser honesta les diré que es lo que me lleva a pensar y actuar bajo estos estatutos:
lo cierto para mi es que establecer una relación (de cualquier tipo) es algo que no debe tomarse a la ligera ¿porqué? Bueno, no me parece válido en ningún sentido jugar con los sentimientos de alguien. Es decir ¿qué objeto tiene ‘relacionarse’ con alguien a quien no tienes planeado guardarle un cierto respeto? ¿Qué nos da derecho a decidir quién sí y quién no merece nuestro tiempo y nuestra seriedad?.

Si yo quiero unir mi vida a alguien más es porque realmente quiero llegar a comprometerme.

Compartir tu existencia y tu amor es una acto que no debería tomarse a la ligera. Compartir tu energía vital con alguien más no puede ser algo de horas, de días, de un rato.

Está bien eso de no tomarse la vida siempre en serio, pero tampoco puede todo ser todo el tiempo un juego, una prueba, un a ver que pasa.

Todo esto viene a tema porque efectivamente, la próxima pareja que tenga será la tercera y no quiero pre disponerme a x o y estereotipo, pero ya no tengo 20 años, ya no soy una niña… Quiero empezar a establecer mi vida sobre bases sólidas, construir sobre un terreno que aguante los movimientos de mi existencia.

La próxima mujer que llegue a mi vida será tratada con la misma seriedad que fueron tratadas mis novias anteriores, la pregunta es ¿recibiré lo mismo a cambio? Espero honestamente que si.

Sobre todo, este tema viene a mi mente ahora que imagino una relación con Corina. Puedo sentir y saber con seguridad que si es que quiero relacionarme con ella, es porque soy consciente de lo que puedo ofrecerle. Estoy segura de que la tomaría tan es serio que sería incapaz de herirla como me han herido a mi y si esa promesa no es un buen inicio para una relación, entonces sinceramente yo no sé cual lo sea.

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Second chance

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La primera vez que hablé con ella fue fácil. Simplemente me acerqué al mostrador y comencé a hablar contigo. ¿De qué? De cualquier cosa, no importa.


De alguna manera te metiste a mi inconsciente. Esta mañana al despertar pensé en ti. No entiendo la razón, pero tampoco quiero pensar mucho en ello. Tu rostro angelical se dibujó a la perfección en mi memoria y ahora lo único que quiero es volver a verte. Tal vez estaba equivocada, tal vez mi memoria me ha jugado una mala pasada. Necesito verte para saber que es lo que en verdad está sucediendo… ¿eres real o sólo una proyección de mi alma?


Ahora todo es más complicado. Te he visto por segunda, tercera y cuarta vez y sigues provocando lo mismo en mi. No estaba equivocada para nada, eres tal como te apareciste en mis sueños y quizá algo más. Ahora comienzo a verte como un ángel: apareciste en el momento y lugar precisos, con tu luz, con tu brillo, con tu paz. Será más difícil acercarme a ti, pero encontraré la manera.


FIRST TIME. Al fin llegué hasta ti, después de tantos intentos de acercarme que siempre terminaban en frustración y ansiedad, pues nunca lo conseguía. Pero hoy estaba más que decidida y parece que el destino ha conspirado a mi favor. Incluso mi teoría de que nada es casualidad parece tener sentido. Y es que fui hasta allá por ese collar amarillo que antes no había visto y al regresar a mi lugar en la fila he podido llegar hasta ti. No pude ser la más valiente, pero al menos di un paso y ese paso fue entregarte una tarjeta con mis datos. Te he pedido que me sigas en Instagram y realmente espero que lo hagas. Sin duda esta noche dormiré con los dedos cruzados.


Han pasado algunos días desde aquella vez que te di mi tarjeta y la fe que guardaba en mi corazón se ha comenzado a difuminar. Y la desesperanza se convierte en miedo e incertidumbre cuando esta tarde al buscarte en todas partes no he podido verte y me parece que ya no lo haré nunca más. ¿Es acaso que has huido de mi? ¿A dónde fuiste? Lo único que se es que difícilmente volveré a intentar hablarte. Este sueño terminó.


Una tarde cualquiera, libre de expectativas. Y de pronto ahi estás. No se si tomar esto como una señal. De momento decido dejarlo así… al menos me hace feliz saber que regresaste o quizá, nunca te fuiste.


SECOND CHANCE. Lo he pensado mucho. Noches y días enteros. Lo voy a hacer, te voy a hablar. Esta segunda oportunidad me la merezco yo, te la mereces tu y se la merece mi vida entera. Porque darme por vencida nunca ha sido mi estilo, voy a intentar invitarte a salir, así, si me dices que si, este post tendrá una tercera parte y yo, al fin una oportunidad de demostrarte lo mucho que me importas.

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Hi There!

So… aquí estoy.

Prácticamente este es un nuevo comienzo para mi y si, quiero empezar de cero dejando muchas cosas que ya no me sirven atrás. Abandoné un costal con un montón de piedras que llevaba a cuestas y quiero ir ahora así, ligera por la vida.

No confundan ser hippie con ser sucio o valemadres, al contrario, el nuevo hippie piensa que lo puede conseguir todo pero sin dejar de lado nuestro concepto más importante: el amor al prójimo ante todo.

Así que, venga. Comencemos de cero y bienvenid@s a mi blog.

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